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martes, 1 de diciembre de 2015

EPÍLOGO DEL LIBRO “DESDE 1537 (HISTORIA DE LA INFANTERÍA DE MARINA MÁS ANTIGUA DEL MUNDO)”.

Epílogo escrito por Jesús Núñez para el libro "DESDE 1537 (HISTORIA DE LA INFANTERÍA DE MARINA MÁS ANTIGUA DEL MUNDO), cuyo autor es Jesús Campelo Gaínza, Capitán de Infantería de Marina.
Editorial Círculo Rojo. ISBN: 978-84-9115-797-7.

Si algún lector desconocía, antes de tener este libro en sus manos, la abnegada y gloriosa historia de la Infantería de Marina Española, desde sus orígenes hasta la actualidad, ha dejado desde luego de ser un profano en la materia.
Si era un admirador o aficionado de dicho Cuerpo y era sabedor de sus vicisitudes y hazañas, habrá ampliado sin duda sus conocimientos técnicos de toda clase y profesará mayor devoción aún.
Si es uno de sus antiguos o actuales integrantes, habrá fortalecido el legítimo orgullo de pertenecer a la Infantería de Marina más antigua del mundo. Un honor que sólo pueden tener unos pocos.
Y desde luego, lo que también habrá sentido todo lector es que se trata de una obra escrita por su autor con un gran amor al Cuerpo que pertenece, si bien ello no ha restado ni un ápice de rigor al contenido.
Quien escribe esto pertenece al segundo grupo de lectores, es decir, un sincero admirador y modesto aficionado de nuestra Infantería de Marina, que si bien pertenece a la Milicia, esa religión de hombres honrados que decía el poeta y soldado Pedro Calderón de la Barca, no está encuadrado en aquella.
Comencé conociendo a tan veterano Cuerpo hace ya más de cuarenta años, cuando mi padre era capitán de Intendencia de la Armada, entonces se decía Marina de Guerra, y estaba destinado como habilitado de la Agrupación de Infantería de Marina en Madrid. Su acuartelamiento, que siendo niño frecuentaba con asiduidad, sigue estando al final de la calle Arturo Soria aunque su trazado urbano actual no tiene nada que ver con el de entonces.
Estudiando en el vecino Colegio de Huérfanos de la Armada quise ingresar en la Escuela Naval Militar para ser oficial de Infantería de Marina. Pero los acontecimientos que se estaban viviendo en lo que entonces se llamaba todavía Vascongadas, me decidió encaminarme finalmente al benemérito Cuerpo de la Guardia Civil. No obstante y para orgullo mío, algunos primos míos en cambio si terminaron posteriormente por ingresar en aquél y son hoy día oficiales del mismo.
Mi afición a la historia militar que devino en pasión, me fue llevando y conduciendo, una y otra vez, a la Infantería de Marina, empleando muchísimas horas en investigaciones de toda clase de fuentes documentales para aportar mi modesta contribución a su gloriosa historia mediante capítulos en obras de conjunto y artículos conmemorativos publicados en diversos medios, amén de colaborar en la aportación de algunos fondos para su sala histórica.
Así fui hace ya unos años, recorriendo algunos de los personajes, escenarios y periodos que el Capitán Jesús Campelo Gaínza nos relata e ilustra ahora con todo lujo en estas páginas que acabamos de leer, tales como la figura del bilaureado general José Enrique Varela Iglesias, que fue soldado, cabo y sargento del Cuerpo; y la presencia y participación de la Infantería de Marina en la antigua Guinea española, las campañas de Marruecos, la Guerra Civil o tras la explosión del almacén de minas submarinas en Cádiz en 1947.
También la profesión de Guardia Civil me llevó a conocer y querer a la Infantería de Marina, no sólo en los largos años destinados en todos los empleos en la provincia de Cádiz, donde están ubicadas buena parte de sus unidades, sino que tuve el privilegio de prestar servicio con ellas en escenarios tan complejos como los de Bosnia-Herzegovina en 1996 y Líbano en 2006.
Es por todo ello, y mucho más que dejo de escribir, por lo que cuando el autor me solicitó la difícil tarea de epilogar su obra, sin ser además Infante de Marina, acepté siendo consciente de que era todo un atrevimiento por mi parte si bien constituía todo un inmerecido honor.
La historia y las gestas de la Infantería de Marina, nuestra Infantería de Marina, la española, la más antigua del mundo, desde 1537 hasta hoy, está en las páginas de este libro. Léala y reléala amable lector, por que todo ello es la historia no sólo de tan glorioso Cuerpo sino también la de España.
No ha habido un Cuerpo en la Armada tan abnegado y sacrificado como el de la Infantería de Marina. A punto de desaparecer en más de una ocasión y declarado incluso alguna vez a extinguir, no siempre suficientemente entendido ni preciado, ha acreditado firme y constantemente con su valor y la sangre de sus miembros, la vital necesidad de su existencia y de su razón de ser.
España y la Armada, la Marina de Guerra como mi padre me enseñó a decir, deben mucho a su Infantería de Marina. Un Cuerpo profesional, moderno, capaz, eficaz y eficiente, perfectamente adiestrado y con una alta moral de combate.
       Como español y como militar estoy profundamente orgulloso de vosotros. Y ahora gracias a este libro os conozco mejor y los lectores seguro que también.

domingo, 18 de octubre de 2015

V RECREACIÓN HISTÓRICA DEL SITIO DE TARIFA DE 1812.

Palabras pronunciadas por Jesús Núñez el 17 de octubre de 2015 en el acto institucional de bienvenida y presentación de las diferentes asociaciones y grupos de recreación histórica, que tuvo lugar en la Calle Sancho IV "El Bravo", ante la fachada de la Iglesia Mayor de San Mateo, en Tarifa (Cádiz):

Excmo. Sr. Delegado del Gobierno de España en Andalucía, Ilmo. Sr. Alcalde de la Muy Noble, Muy Leal y Heroica Ciudad de Tarifa, Excelentísimas e Ilustrísimas autoridades civiles y militares, Pueblo de Tarifa, españoles y extranjeros, señoras y señores, amigos todos:

Quiero comenzar estas breves palabras agradeciendo a nuestro Alcalde y a todo el Pueblo de Tarifa cuya representación ostenta con orgullo en esta histórica jornada conmemorativa, como Coronel Jefe de la Guardia Civil del Campo de Gibraltar, que se haya acordado de nuestro Benemérito Cuerpo para encabezar este homenaje, pues toda recreación histórica constituye un homenaje, a los hombres y mujeres que hace dos siglos dieron su vida por dos de los valores más importantes: la Patria, ¡España!, y la Libertad.

La Guardia Civil no pudo entonces participar en la defensa de Tarifa porque hasta el año 1844 no sería creada de la mano del II Duque de Ahumada bajo el Reinado de Isabel II.

Pero si ya hubiese existido, que nadie dude que los beneméritos componentes de nuestro Cuerpo, que tiene el Honor como principal Divisa, habrían acudido prestos a combatir y defender la Ciudad de Tarifa bajo las órdenes del Mariscal de Campo Francisco de Oliver Copons y Méndez de Navia, militar español de origen malagueño.

Y sin duda alguna también, la sangre de los guardias civiles se hubiera derramado como se derramó la de tantos españoles y extranjeros que dieron su vida en el cumplimiento del deber, por que la Guardia Civil muere pero no se rinde.

No pudo tener Tarifa mejor Jefe Militar para liderar las tropas que la defendieron entre la mañana del 20 de diciembre de 1811 y la madrugada del 5 de enero de 1812.

Prueba de ello es que el 23 de diciembre de 1815, por acuerdo plenario de su Ayuntamiento fue propuesto a S.M el Rey, con carácter honorífico, como Regidor Perpetuo de la Ciudad.

Su firme voluntad quedó registrada en los anales de la Historia de Tarifa y de España cuando el 16 de diciembre de 1811 escribió a su superior, el Teniente General Antonio Malet:

Excmo. Sr. = A las honras que merezco del Gobierno y de V.E. no queda más a mi obediencia que sacrificarme por el soberano y la Nación hasta el último extremo en esta plaza.”

Cerrado el cerco a Tarifa el 20 de diciembre e iniciado el asedio, los soldados españoles e ingleses, apoyados por el Pueblo de Tarifa, resistieron tenaz y heroicamente durante los nueve días siguientes.

El 29 por la tarde las tropas francesas consiguieron abrir una brecha de 18 metros en la muralla del Retiro por lo que al día siguiente el General de División Jean François Leval, que mandaba las fuerzas atacantes intimó la rendición a nuestro heroico mariscal de campo. Y éste, con la hidalguía propia de los caballeros militares españoles le contestó lo siguiente:

Señor general Leval = Sin duda ignorará V. S. que me hallo yo en esta plaza, cuando propone a su gobernador que admita una capitulación por hallarse la brecha próxima a ser practicable; cuando lo esté, a la cabeza de mis tropas en ella para defenderla me encontrará V.S. y entonces hablaremos. Quedo a su disposición de V.S. en la plaza de Tarifa a 30 de diciembre de 1811, a las dos y cuarto de la tarde. Sírvase V.S. omitir en lo sucesivo parlamentos”.

A la mañana siguiente, 31 de diciembre, siendo las nueve y media de la mañana atacaron la brecha abierta 23 compañías de granaderos y cazadores, apoyados por ocho mil efectivos al mando del general francés Chassereaux.

El ataque duró hasta las once del día sin que las tropas francesas pudieran alcanzar su objetivo, dejando numerosos muertos y heridos, gracias a la tenaz y heroica resistencia de los defensores.

Los sucesivos intentos llevados a cabo por los atacantes obtuvieron idéntico resultado. Así, una y otra vez, hasta la noche del 4 al 5 de enero de 1812, en la que cesaron en su sitio a la Ciudad de Tarifa y se retiraron, dejando abandonados cuatro cañones de a 16, tres de a 12 y dos obuses de a 9 pulgadas.

Y como tantas veces ha ocurrido a lo largo de la Historia, nuestra causa de Libertad gozó del apoyo sobrenatural, pues implorada la protección de Nuestra Señora la Virgen de la Luz, Patrona de Tarifa, la lluvia que cayó durante todo el asedio anegó los campamentos y posiciones francesas, contribuyendo con ello a nuestra Victoria.

Hoy conmemoramos tan histórica hazaña y quienes antaño estuvimos enfrentados hoy somos amigos y aliados, defendiendo los valores de Paz y Libertad en un momento donde ambos vuelven a ser cuestionados por terceros.

Frente a ellos, siempre estará el mismo espíritu que entonces imperó en la defensa de Tarifa y de España, y ahora con mucha más fuerza por que todos somos Amigos y Aliados dispuestos a seguir defendiendo los valores occidentales de Paz y Libertad.

Y para finalizar les pido que griten conmigo: ¡Viva Tarifa!, ¡Viva España!


Muchas gracias.

domingo, 23 de agosto de 2015

LA COMANDANCIA DE LA GUARDIA CIVIL DE ALGECIRAS CUMPLE 75 AÑOS (1940-2015).

Artículo escrito por Jesús Núñez y publicado en "EUROPA SUR" el 22 de agosto de 2015, pág. 6.

El original está ilustrado por dos fotografías en blanco y negro.

El 22 de agosto de 1940 el bilaureado general gaditano José Enrique Varela Iglesias, ministro del Ejército, dictó una orden mediante la cual se procedía a reorganizar el despliegue territorial del Cuerpo de la Guardia Civil.
Hasta esa fecha, el benemérito Instituto había estado articulado en 57 Comandancias de la Guardia Civil, más otras 20 recién incorporadas procedentes del antiguo Cuerpo de Carabineros.
Estas últimas venían funcionando todavía como tales, vistiendo aún sus componentes sus propios uniformes y desarrollando sus peculiares misiones, principalmente de resguardo fiscal del Estado y persecución del contrabando, sobre todo en puertos, costas y fronteras.
A partir de dicha fecha la Guardia Civil se reestructuró en 4 Comandancias Móviles, 24 de Fronteras y Costas así como 50 Rurales y Mixtas, siendo una de estas últimas la de Algeciras.
La Ley de 15 de marzo de 1940 acababa de suprimir la Inspección General de Carabineros, disponiéndose la agrupación de sus cometidos y funciones en una sola sección de la Dirección General de la Guardia Civil, así como que el personal de carabineros fuese adscrito, con arreglo a sus aptitudes y condiciones, a las diferentes unidades y servicios privativos de ésta.
Ello supuso la desaparición de tan histórico Cuerpo que había sido creado por el mariscal de campo José Ramón Rodil, mediante real decreto de 9 de marzo de 1829, bajo la denominación de “Real Cuerpo de Carabineros de Costas y Fronteras”.
Su principal misión, según se hacía constar textualmente, era: “hacer la guerra al contrabando, para prevenir o atacarlo rigurosamente en sus puntos de generación y perseguirlo en todas direcciones, hasta su exterminio”.
Inicialmente tuvo una estructura enteramente militar, estando bajo dependencia y amparo del ministerio de la Guerra, que era competente en lo concerniente al servicio específico, haberes, gratificaciones, y del ministerio de Hacienda sólo en cuanto a la coordinación de las gestiones.
Sin embargo, por real decreto de 25 de noviembre de 1834 se dispuso su fusión con el Resguardo Civil -encargado de la vigilancia interior del fraude- haciéndolos depender de la Dirección General de Rentas Estancadas, dando lugar así a la creación del nuevo Cuerpo de Carabineros de la Real Hacienda Pública, ya sin fuero militar y de plena naturaleza civil.
Dado que ello no terminó de dar el resultado esperado, se le volvió a dotar de naturaleza militar, pasando por decretos de 6 de agosto y 11 de noviembre de 1842 a organizarse y denominarse Cuerpo de Carabineros del Reino.
Por Decreto de 15 de mayo de 1848 fue integrado en el Ejército, dependiendo del ministerio de la Guerra en su organización y disciplina, y del ministerio de Hacienda en cuanto al servicio y percibo de haberes se refería,
Durante las décadas siguientes sufrió diversas vicisitudes, reorganizaciones y reestructuraciones con disminuciones y aumentos de plantillas, en función de las políticas del gobierno de turno y las capacidades presupuestarias anuales del Estado, que habitualmente solían ser bastante austeras al respecto.
A ello hubo que sumarle las turbulencias de la agitada segunda mitad del siglo XIX, incluidas las guerras carlistas cuya actuación en la tercera de ellas, siempre leal al gobierno legalmente constituido, se recompensó con la concesión del uso de la enseña nacional.
Iniciado el siglo XX el Cuerpo de Carabineros fue afianzándose, ampliando progresivamente durante las tres primeras décadas, tanto su plantilla y despliegue territorial como sus competencias, siempre en defensa de los intereses de la Hacienda Pública.
Por real decreto de 7 de septiembre de 1929 se le concedió la gran cruz de la Orden civil de Beneficencia, con distintivo negro y blanco,por los múltiples actos y servicios abnegados, humanitarios y heroicos que los individuos pertenecientes al mismo llevan realizados con motivo de incendios, inundaciones y salvamentos de naufragos”.
Se trataba, al igual que la Guardia Civil, también declarada oficialmente Benemérita el 4 de octubre siguiente, de un instituto militar abnegado, disciplinado, eficaz, prestigiado y muy sacrificado. Sin embargo, la Guerra Civil 1936-1939 supuso el principio de su fin.
Aunque pervivió en ambas zonas, fue en la republicana donde se potenció multiplicando por cinco sus efectivos iniciales, siendo la única fuerza de seguridad del Estado, al contrario de la Guardia Civil y la Policía, que no fue disuelta.
Finalizada la contienda el general Franco dispuso, mediante la citada Ley de 15 de marzo de 1940, su absorción integral por la Guardia Civil que asumió sus competencias y sus miembros.
Hasta la mentada orden ministerial de 22 de agosto siguiente, coexistían en la provincia de Cádiz una única Comandancia de la Guardia Civil, con cabecera en la capital y dos Comandancias de Carabineros: la 10ª de Algeciras y la 11ª de Cádiz, ambas con sede en las ciudades citadas.

Estas dos últimas fueron reconvertidas temporalmente en una primera fase, en las 66ª y 67ª Comandancias Administrativas de la Guardia Civil, respectivamente.

Hasta entonces, en Algeciras y su entorno del Campo de Gibraltar, estaba desplegada sólo una compañía de la Guardia Civil que contaba con poco más de un centenar de efectivos y tenía su cabecera en dicha ciudad.

En cambio, la 10ª Comandancia de Carabineros de Algeciras estaba integrada por más de 800 efectivos encuadrados en cinco compañías con cabeceras en Atunara, La Línea de la Concepción, Puente Mayorga, Algeciras y Tarifa.

Para entender su razón de ser y conocer por qué había dos comandancias de Carabineros en la provincia de Cádiz hay que remontarse hasta el año 1878, cuando, al igual que ocurría con la Guardia Civil, había una única comandancia.

 Sin embargo, dados los numerosos alijos de contrabando propiciados desde la colonia británica de Gibraltar, así como la gravedad de la situación creada por los continuos enfrentamientos con partidas de contrabandistas se dispuso la creación de una nueva comandancia con demarcación exclusiva en el Campo de Gibraltar
Así, por reales órdenes de 10 y 28 de enero de dicho año, se dispuso la división de la Comandancia de Carabineros de Cádiz en dos, creándose la de Algeciras con fuerzas de aquella y suprimiéndose la plaza de teniente coronel en la de Pontevedra, por entonces menos conflictiva, que pasó a mandar la de nueva creación, por ser de mayor importancia.
La labor de los carabineros de la Comandancia de Algeciras fue durante muchos años, debido a las circunstancias socio-económicas de la zona y la violenta actitud de las partidas de contrabandistas, la más dura y sacrificada de cuantas se llevaron por fuerzas de dicho Instituto en el territorio nacional.
Esta nueva Comandancia fue dando tan buenos resultados en la represión del contrabando procedente principalmente de Gibraltar que once años después, al haber aumentado considerablemente dichas actividades en la parte oriental, se decidió por real orden de 31 de agosto de 1889 crear otra unidad similar en la zona limítrofe de la provincia de Málaga, con cabecera en Estepona, y que perduró hasta 1940.
Desde el 22 de agosto de dicho año, la 66ª Comandancia Administrativa de la Guardia Civil de Algeciras, fue tomando sucesivamente las denominaciones de 134ª Comandancia de Costas (1941-1944), 337ª Comandancia Mixta (1944-1945), 337ª Comandancia (1945-1967), 262ª Comandancia (1967-1974), 242ª Comandancia (1974-1982), 226ª Comandancia (1982-1984), 234ª Comandancia (1984-1999), 408ª Comandancia (1999-2003) y desde entonces hasta hoy, Comandancia de Algeciras, ya sin enumeración alguna.
Hoy, 75 años después de su creación, los hombres y mujeres de la Comandancia de la Guardia Civil de Algeciras, que pertenecen a un cuerpo doblemente benemérito, son depositarios y continuadores de la honrosa historia de dos instituciones que fueron y siguen siendo claves, acrisolada desde 1940 en una sola, para garantizar el orden y la ley en el Campo de Gibraltar así como en la lucha implacable contra el fraude y el contrabando.
Y tal como reza el artículo 6º del antiguo reglamento que fue modificado tras la absorción del Cuerpo de Carabineros, esos guardias civiles no deben ser temidos sino de los malhechores, ni temibles sino de los enemigos del orden y del Fisco.



domingo, 19 de julio de 2015

UN GADITANO DESCONOCIDO: EL OTRO GENERAL SANJURJO.

LXXIX Aniversario Guerra Civil (1936-2015).


Artículo escrito por Jesús Núñez y publicado en "DIARIO DE CADIZ" el 18 de julio de 2015, pág. 12.

El original está ilustrado por una fotografía en blanco y negro.

Fue el último Inspector General republicano de la Guardia Civil

Falleció en 1938 en Barcelona de septicemia

Es sobradamente conocido que el general Sanjurjo fue quien un caluroso 18 de julio de 1936 encabezó la sublevación militar contra la República.
Pero hubo otro general Sanjurjo que no lo hizo sino que la defendió. Los dos se llamaban José y coincidieron un año como cadetes en Toledo, ya que eran de promociones seguidas, cuando la Academia General Militar se ubicaba en el Alcázar.
Y los dos estuvieron al frente de la Guardia Civil en momentos claves de la historia de la Benemérita y de España. Uno fue el primer director general en la Segunda República y otro fue el último.
El primero se llamaba José Sanjurjo Sacanell y nació en Pamplona mientras que el segundo se llamaba José Sanjurjo Rodríguez de Arias y nació en Cádiz. Los dos murieron durante la Guerra Civil. El primero el 20 de julio de 1936, cuando acababa de despegar su avión de Portugal y el otro, de una septicemia el 3 de noviembre de 1938 en la localidad barcelonesa de Begas.
Pero esta no es la historia de un desencuentro entre dos generales apellidados Sanjurjo, sino la historia de un gaditano que al igual que otros muchos repartidos por toda la geografía española, tuvo que elegir entre lo que le dictaba su corazón o le exigía su deber.
Nuestro protagonista nació el 14 de octubre de 1874 en el seno de una familia numerosa de tradición militar, profundamente católica y amante de las ciencias y las letras. Sus padres eran Rodrigo Sanjurjo Izquierdo y María Josefa Rodríguez de Arias González de la Torre. José era el mayor de sus hermanos que se llamaban Joaquín, Jacobo y Rosa.
Su progenitor, natural de Sevilla era profesor del instituto provincial de Cádiz, el “Columela”, aunque entonces no se llamaba así. Licenciado en derecho y doctor en ciencias, fue un prestigioso catedrático de física y matemáticas que posteriormente impartió la docencia en el instituto provincial de Sevilla, hoy San Isidoro, y en los de Madrid, Cardenal Cisneros y San Isidro.
Tenía dos tíos, hermanos de su padre, que eran jefes del Ejército, José de infantería y Fernando de caballería. De gran vocación militar ingresó en 1892 en la academia toledana, marchando seguidamente a Valladolid para ser oficial de caballería pero el último curso solicitó cambiar a infantería y regresó al alcázar. 
Entre los libros que tuvo que estudiar en la Academia General Militar hubo uno escrito sobre física por su padre y que había resultado premiado en concurso para tal fin en 1891. Su progenitor fue destacado autor de varias obras sobre física, álgebra, aritmética y geometría, además de colaborador de la “Revista Sevillana”, de ciencias, arte y literatura.
En 1895 obtuvo con el número 20 su ansiado despacho de segundo teniente (alférez) de infantería junto a 259 compañeros más, siendo destinado al Regimiento de Infantería Saboya nº 6 si bien permaneció poco tiempo ya que obtuvo el ingreso en la Guardia Civil.
Muy por detrás suyo en la promoción salieron otros que también fueron generales en la Guerra Civil: Eduardo López de Ochoa Portuondo y Leopoldo de Saro Marín, asesinados por las turbas revolucionarias el 17 y 19 de agosto de 1936 en Madrid; Manuel Romerales Quintero, fusilado por los sublevados el 28 de agosto de 1936 en Melilla; y Andrés Saliquet Zumeta, que se sublevó contra la República en Valladolid y que era el gobernador militar de Cádiz cuando se proclamó.
En 1897 contrajo matrimonio en Madrid con María del Rosario de Acuña Armijo, nacida en la localidad jienense de Linares e hija de quien fuera alcalde de Andújar en varias ocasiones, con quien tuvo cinco hijos llamados Rosario, Rosa María, Rodrigo, María del Carmen y María Josefa.
Tras una brillante carrera militar desarrollada en las provincias de Burgos, Córdoba, Lugo, Madrid, Málaga, Pontevedra y Salamanca, estuvo destinado varios años en el Cuerpo de Seguridad (antecedente histórico de la Policía Nacional), regresando a la Benemérita como coronel jefe del 12º Tercio de Burgos y 20º Tercio de Guadalajara.
Ascendido a general de brigada el 21 de mayo de 1936 le fue asignado el mando de la 4ª Zona de la Guardia Civil, con residencia en la capital de la República, teniendo a su cargo las provincias de Ávila, Badajoz, Cáceres, Cuenca, Madrid, Salamanca, Toledo y Zamora.
Con dicho motivo la fotografía suya que ilustra este artículo fue la portada de la Revista Técnica de la Guardia Civil en su último número de julio de 1936. En sus primeras páginas se relataba el emotivo acto de imposición de la faja de general, costeada por la oficialidad de Guadalajara, Soria y Teruel. Le fue ceñida por el gobernador civil de la residencia, Miguel de Benavides Shelly, y el teniente coronel jefe de la misma, Ricardo Ferrari Ayora, que sería fusilado el 21 de septiembre siguiente por sublevarse.
Cuando el 18 de julio de 1936 se extendió la sublevación, nuestro protagonista se presentó inmediatamente ante su inspector general, el general de brigada de caballería Sebastián Pozas Perea, máximo responsable de la Guardia Civil esa aciaga jornada.
Cooperó lealmente con él para evitar que la Benemérita se sumara a la sublevación. No lo consiguieron. La Guardia Civil como el resto de España, se dividió en dos. Cuando el día 20 se confirmó que el golpe había fracasado, Sanjurjo era ya el nuevo inspector general de la Benemérita republicana. La tarde anterior Pozas había sido nombrado ministro de la Gobernación.
El corazón del Sanjurjo gaditano poco tenía que ver con la ideología del Frente Popular. Su hermano Jacobo, siendo comandante de infantería se acogió en 1931 a la ley Azaña para no jurar lealtad a la República, al igual que hicieron sus sobrinos Francisco y Jacobo, jóvenes tenientes de artillería. Los tres reingresaron en 1936 para combatir junto a los sublevados.
Tuvo que ser difícil como ferviente católico y hombre de ideas muy conservadoras tomar la decisión que tomó pero cumplió con lo que consideró su deber. Un deber que debió ser mortificante pues varios de sus subordinados directos fueron encarcelados o fusilados.
Pero la República no fue agradecida con la Guardia Civil que permaneció leal a su lado para defenderla y que fue en un porcentaje ligeramente superior al que se adhirió a la sublevación. 
Por Decreto de 29 de agosto de 1936 la reconvirtió en la Guardia Nacional Republicana y cinco meses después la disolvió al integrar lo que quedaba de ella junto a la policía gubernativa y el invento de las milicias de retaguardia en el nuevo Cuerpo de Seguridad.
El 19 de octubre de 1937 se dispuso su cese como inspector general de la GNR al pasar a depender sus secciones y negociados de la nueva institución, quedando a las órdenes del ministro de la gobernación.
Ya sin responsabilidad alguna abandonó Valencia, donde había fallecido su esposa, y siguió en su éxodo al gobierno hasta Barcelona donde poco después falleció de enfermedad en una localidad cercana.
Curiosamente los otros dos generales que habían estado también en la GNR, José Aranguren Roldán y Antonio Escobar Huertas fueron fusilados en Barcelona al terminar la contienda, Posiblemente el mismo fin que hubiera tenido el Sanjurjo gaditano por que a la Guardia Civil no se le perdonó en ninguno de los dos bandos.




sábado, 11 de abril de 2015

HISTORIA DE LA BANDERA DE LA COMANDANCIA DE LA GUARDIA CIVIL DE CÁDIZ (1935-2015).


PRESENTACIÓN

19/05/2015 - 19,00 horas
Salón Regio de la Diputación Provincial de Cádiz

NUEVO LIBRO DE JESÚS NÚÑEZ

HISTORIA DE LA BANDERA
DE LA COMANDANCIA
DE LA GUARDIA CIVIL DE CÁDIZ
(1935-2015)




ISBN 978-84-92717-75-0

Solicitar ejemplar a: publicaciones@dipucadiz.es

El 8 de diciembre de 1935, previa autorización del ministro de la Gobernación y ante el monumento dedicado a la primera Constitución Española de 1812, fue entregada a la Comandancia de la Guardia Civil, por el presidente de la Diputación Provincial de Cádiz, una bandera nacional que había sido adquirida por suscripción popular, “como tributo de simpatía a los indiscutibles merecimientos de dicho Cuerpo que con una abnegada labor y espíritu de sacrificio viene constituyendo en todos los instantes de la vida pública de los pueblos, el sostén y base firmísima del mantenimiento del orden y la paz social“.

El 20 de diciembre de 2012, y en el mismo lugar, se procedió a imponer a la bandera de dicha Unidad del benemérito Instituto, y en presencia del ministro del Interior, la Corbata de la Provincia, concedida en base a la continuidad de tales méritos, por el presidente de la Diputación Provincial.


Í N D I C E

SALUTACIÓN DEL MINISTRO DEL INTERIOR
PRESENTACIÓN DEL DIRECTOR GENERAL DE LA GUARDIA CIVIL
PRÓLOGO DEL PRESIDENTE DE LA DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE CÁDIZ
INTRODUCCIÓN
·       La memoria histórica de un hijo del Cuerpo
·       La búsqueda de la bandera de la Comandancia de Cádiz
·       Las banderas del Museo de la Guardia Civil
·       Localización de la bandera de la Comandancia de Cádiz
·       La reconstrucción de la historia y los que lo hicieron posible
ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA GUARDIA CIVIL
·       La etapa fundacional de la Guardia Civil
·       Los orígenes de la Guardia Civil en la provincia de Cádiz
·       La forja del prestigio de la Guardia Civil gaditana
LA GUARDIA CIVIL Y LA DIPUTACIÓN DE CÁDIZ EN EL SIGLO XIX
·       Los sucesos de Jerez en 1892 y la Guardia Civil
·       La Guardia Rural: un antecedente efímero
·       La Comandancia de Cádiz en 1892
·       Las propuestas de la Diputación Provincial de Cádiz
·       La creación de una compañía de la Guardia Civil
·       El final del proyecto que no pudo ser
·       El compromiso de la Guardia Civil
EL RECONOCIMIENTO DE LA REPÚBLICA A LA GUARDIA CIVIL EN 1934-35
·       La insurrección revolucionaria de octubre de 1934
·       Reconocimientos a la Guardia Civil
·       Concesiones de banderas a la Guardia Civil
HOMENAJE DE LA DIPUTACIÓN DE CÁDIZ A LA GUARDIA CIVIL EN 1935
·       El conato revolucionario de 1934 en la provincia de Cádiz
·       La Comandancia de Cádiz en 1935
·       Propuesta de homenaje por la Diputación Provincial de Cádiz
·       Propuesta de homenaje por el gobernador civil
·       Adhesiones y suscripciones en los Ayuntamientos de la Provincia
·       La organización del homenaje
EL ACTO DE HOMENAJE A LA GUARDIA CIVIL GADITANA
·       Los padrinos
·       La bandera y su vitrina
·       Las adhesiones de la sociedad gaditana
·       Las jornadas previas al homenaje
·       La ceremonia de entrega de la bandera nacional
·       Imposición de condecoraciones
·       El desfile
·       El banquete de honor
·       Obsequios y donativos
·       El agradecimiento de la Guardia Civil
·       Las felicitaciones de la Diputación
·       Las cuentas del homenaje
LAS CORBATAS DE LA BANDERA
·       La Corbata de la Orden de la Beneficencia
·       La Corbata de la Orden de la República
·       La Corbata de la Medalla Militar Colectiva
LA BANDERA ENTREGADA POR LA COFRADÍA DE LA EXPIRACIÓN EN 1959.
LA BANDERA DEL 26º TERCIO DE CÁDIZ EN 1971
LA ENTREGA DE BANDERAS DE 1982
·       El nuevo Escudo Nacional
·       Cambio de banderas en la Guardia Civil
·       Entrega de banderas en el 24º Tercio de Cádiz
·       El acto de la Comandancia de Algeciras
·       El acto de la Comandancia de Cádiz
DISTINCIONES DE LA DIPUTACIÓN PROVINCIAL A LA BENEMÉRITA GADITANA
·       Placa de Bronce de la Provincia al Puesto de Alcalá del Valle en 1997
·       Medalla de la Provincia a las Comandancias de Algeciras y Cádiz en 2009
LA BANDERA DE CADIZ EN LA REAL Y MILITAR ORDEN DE SAN FERNANDO.
·       Bicentenario de la Real y Militar Orden de San Fernando.
·       Imposición de la Corbata Laureada Colectiva al Estandarte del Regimiento “Alcántara".
CONCESIÓN E IMPOSICIÓN DE LA CORBATA DE LA PROVINCIA DE CÁDIZ EN 2012
·       Conferencia sobre la historia de la Bandera de la Comandancia de Cádiz
·       Placa de homenaje al Ayuntamiento de Cádiz
·       Acto de imposición de la Corbata de la Provincia de Cádiz
JURA DE BANDERA EN ALGECIRAS EN 2014.
EPÍLOGO.
ANEXOS
1.     Cartilla del Guardia Civil. Redactada en la Inspección General del Arma y aprobada en RO de 20 de diciembre de 1845.
2.     Presupuesto de la Compañía de la Guardia Civil creada por RO de 13 de febrero de 1893, dimanante del Ministerio de la Guerra a solicitud de la Diputación Provincial de Cádiz y con cargo a la misma.
3.     Reparto que con arreglo a lo dispuesto en el art. 28 del presupuesto del Estado verifica la Contaduría por acuerdo, de 8 de abril de 1893, de la Diputación Provincial de Cádiz, para gastos de instalación y sostenimiento de un trimestre del actual año económico de la Compañía de la Guardia Civil, creada por RO de 13 de febrero de 1893.
4.     Circular Muy Reservada núm. 278, de 16 de diciembre de 1933, de la Inspección General de la Guardia Civil, relativa a prevenciones sobre concentración de la fuerza de los Puestos en caso de subversión.
5.     Relación, por municipios de la provincia de Cádiz, de cantidades donadas para la adquisición en 1935, de una bandera nacional y su mueble-vitrina para la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz, con expresión de lo efectuado con cargo al presupuesto de las corporaciones locales y de lo recaudado por suscripción popular.
6.     Relación nominal de donantes particulares y cuantías aportadas, por localidades de la provincia de Cádiz, para la adquisición en 1935, por suscripción popular, de una bandera nacional y su mueble-vitrina para la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz.
7.     Detalle de la cuenta de caja de la Diputación Provincial de Cádiz, referida a ingresos y gastos contabilizados a fecha 15 de diciembre de 1935, en relación al homenaje a la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz, celebrado el día 8 anterior.
8.     Artículo 2º de la Orden de la Plaza de Cádiz, de 6 de Diciembre de 1935, dimanante del Gobierno Militar de Cádiz, con motivo de la entrega de la Bandera a la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz.
9.     Orden núm. 344 de 7 de Diciembre de 1935, del Regimiento de Artillería de Costa núm. 1 de Cádiz, con motivo de la entrega de Bandera a la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz.
10.  OC de 20 de Junio de 1940 y OC de 29 de julio de 1940, dimanantes del Ministerio del Ejército, concediendo la Medalla Militar Colectiva a las guarniciones de Cádiz y San Fernando así como a las unidades del Grupo de Regulares de Ceuta núm. 3 que se determinan.
11.  Orden de la Plaza de Cádiz del día 17 de Julio de 1940, dictada por el Gobierno Militar de Cádiz con motivo de la entrega de la Bandera donada por el Ayuntamiento de la capital al Regimiento de Infantería de Cádiz núm. 33 y la Medalla Militar Colectiva concedida a las Banderas de los Cuerpos.
12.  Discurso del coronel Antonio Tocón Díez, Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz, pronunciado el 20 de diciembre de 2012, con motivo de la imposición de la Corbata de la Provincia a la Bandera de la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz.
13.  Discurso del presidente de la Diputación Provincial de Cádiz, José Loaiza García, pronunciado el 20 de diciembre de 2012, con motivo de la imposición de la Corbata de la Provincia a la Bandera de la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz.
14.  Discurso del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, pronunciado el 20 de diciembre de 2012, con motivo de la imposición de la Corbata de la Provincia a la Bandera de la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz.
NOTAS.
FUENTES.
CRÉDITOS FOTOGRÁFICOS.
SIGLAS Y ABREVIATURAS UTILIZADAS.

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Artículo publicado en DIARIO DE CÁDIZ por José Antonio López, Jefe de la Sección de Cultura, el 13 de mayo de 2015.

MUCHO MÁS QUE UNA BANDERA CON HISTORIA


El historiador Jesús Núñez publica, tras doce años de exhaustiva investigación, el libro 'Historia de la Bandera de la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz'.

El 8 de diciembre de 1935, una suscripción popular promovida por la Diputación de Cádiz permitió que se pudiera donar a la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz una bandera nacional, entonces la tricolor republicana, que fue entregada en un solemne acto celebrado ante el Monumento a las Cortes. El historiador Jesús Núñez, coronel de la Guardia Civil, se interesó por aquella bandera cuando supo de su existencia, allá por el año 2002, e inició entonces una exhaustiva investigación histórica que no sólo le permitió localizar la bandera en el Museo de la Guardia Civil en Madrid, aunque convertida en bicolor y con el símbolo franquista, sino reconstruir la historia de aquella bandera y de las otras cuatro que han sido concedidas desde entonces a la Comandancia. El libro, editado por la Diputación, será presentado el próximo martes 19, a las siete de la tarde, en el Palacio Provincial. 



"Se carecía de un libro -explica Jesús Núñez- que tratara monográficamente sobre la historia de la Guardia Civil gaditana y ahora ya lo tenemos. Hay que significar que desde 1844 hasta 1940 sólo hay una comandancia para toda la provincia y desde entonces, tras la desaparición del Cuerpo de Carabineros y asumirse sus misiones de resguardo fiscal, hay dos, la de Cádiz y Algeciras. No se trata sólo de un libro de historia de la bandera sino de las principales vicisitudes históricas del Cuerpo en toda la provincia. No se puede entender el cariño y afecto de los gaditanos al entregar las sucesivas banderas a la Guardia Civil sin conocer su historia desde el principio". 

Aunque el libro aborda prácticamente toda la historia de la Benemérita, Jesús Núñez estima que el núcleo central del libro lo constituye "la etapa republicana y la influencia de los sucesos revolucionarios de octubre de 1934, en los que resultaron muertos 111 guardias civiles y 182 heridos de gravedad, que motivaron que los gobiernos de la época concedieran el derecho de uso de bandera a una veintena de comandancias, entre ellas la de Cádiz". 
Así se profundiza especialmente en el homenaje que entonces encabezó la Diputación y al que se sumaron todas las corporaciones municipales de la provincia. La investigación ha permitido a Núñez rescatar "todos los acuerdos tomados al respecto y las suscripciones populares que se abrieron". 



Acabar este libro no ha sido fácil. Sólo el empeño y la dedicación de su autor lo ha permitido. "La investigación ha sido intensa y exhaustiva -explica el historiador-. Se ha prolongado durante doce años y se ha seguido prácticamente la misma metodología que para una tesis doctoral. Se ha consultado toda clase de fuentes, tanto en archivos como en hemerotecas y bibliotecas, públicas y privadas, civiles y militares, así como testimonios orales. Entre los archivos destacan los de la Guardia Civil y los de la Diputación; y entre las hemerotecas y bibliotecas sobresalen la de Diario de Cádiz, con la inestimable colaboración de Juan Torres, que ha sido fundamental, y la Celestino Mutis de Cádiz". 



En el apartado fotográfico, Jesús Núñez hace una "mención especial de la colección inédita fotográfica de la ceremonia de 1935 realizada por el célebre Dubois, que ha sido aportada altruistamente por su nieto Eduardo Rodríguez Domínguez. Éste conserva varios miles de placas que son el mejor patrimonio gráfico del Cádiz de los años 20 y 30 del siglo XX. Alguna institución pública o privada debería adquirirlas y digitalizarlas". 


Por encima de avatares históricos, Núñez resalta el valor de la bandera como símbolo: "La bandera nunca es ni debe ser patrimonio de un sistema político en concreto sino que simboliza a España y es patrimonio de todos los españoles. Buen ejemplo de ello es la historia que se relata en esta obra, con banderas utilizadas en regímenes y periodos históricos diferentes (1935, 1959, 1971, 1982 y 2011) y que siempre simbolizaron lo mismo para los guardias civiles gaditanos".

En las 437 páginas ilustradas por 256 fotografías inéditas, enriquecidas por 772 notas y con 14 anexos, que todo esto contiene el libro, hay lugar para la historia pero también para las anécdotas, y más en tantos años de intensa investigación. Jesús Núñez destaca sobre todo haber descubierto que el cineasta Jaime de Armiñán era el hijo del gobernador civil de la provincia en 1935, y que fue su madre la madrina de aquella primera bandera entregada a la Benemérita. "Él era un niño entonces -recuerda Núñez- y su madre lo citó como ejemplo en el patriótico discurso que pronunció en la ceremonia de entrega. Tuve varias conversaciones telefónicas muy agradables con él, ya que vive en Madrid, y me aportó datos muy curiosos e inéditos".

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Artículo publicado en DIARIO DE CÁDIZ por Pilar Hernández Mateo, el 20 de mayo de 2015.


UN LIBRO QUE NACE DE UN DESCUBRIMIENTO


Jesús Núñez presenta en el Salón Regio de Diputación su obra 'Historia de la Bandera de la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz (1935-2015)'


"Hay que escribir la historia porque si no, la historia se olvida". Esta frase la pronunció ayer el coronel de la Guardia Civil e historiador Jesús Núñez, tras haber experimentado esta realidad en primera persona.  

Núñez ha investigado y, tras varios años de trabajo, ha conseguido descubrir toda la historia de una bandera que fue donada a la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz en 1935 y hasta el año 2002 pocos sabían de su existencia. Ahora, ha querido dar a conocer el fruto de sus estudios a través del libro Historia de la Bandera de la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz (1835-2015), que se presentó ayer en el Salón Regio de Diputación. Al acto acudieron autoridades civiles y militares y, sobre todo, un gran número de miembros de la Guardia Civil.  

José Loaiza, presidente de la institución provincial, fue el encargado de introducir el acto, en el que participaron el subdelegado del Gobierno en Cádiz, Javier de Torre -quien hizo un recorrido por la trayectoria personal y profesional de Jesús Núñez-, y el director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa Díaz del Río, además del propio autor de la obra. 

Núñez definió su libro como "una historia apasionante", en el que han colaborado cerca de 200 personas, entre responsables de archivos y bibliotecas públicas, y particulares. A todas ellas quiso agradecer su aportación en su "intensa y larga" investigación que ha dado como resultado un volumen de 437 páginas ilustradas por 256 fotografías -la mayoría inéditas-, con 772 notas y 14 anexos. 

El historiador habló del contenido de su libro, que comienza con un discurso de la madrina de la bandera, esposa del gobernador civil de la provincia en 1935 y madre del actual cineasta Jaime de Armiñán. Destacó que la bandera fue entregada el 8 de diciembre gracias a la iniciativa de un alcalde de San Fernando, fue sostenida por suscripción popular y tuvo el respaldo unánime de los Ayuntamientos de la provincia. "Y ahora gracias a otro alcalde de San Fernando se le impone la corbata de la provincia", dijo haciendo referencia a la distinción que se le otorgó en diciembre de 2012, con José Loaiza como presidente de la Diputación. 

Jesús Núñez dio unas pinceladas de la historia de esa bandera, de los orígenes de la Guardia Civil y de la propia Comandancia de Cádiz, que también recoge el volumen presentado ayer. 

Por su parte, Arsenio Fernández de Mesa agradeció a la Diputación de Cádiz su colaboración para mantener en la provincia los acuartelamientos de la "institución más valorada -haciendo referencia a datos del CIS-, porque ha estado siempre al servicio de España y de los españoles". 

El director general de la Guardia Civil habló del nacimiento de este cuerpo e hizo un recorrido por la historia de la bandera de España, nombrando también "lo que ha sido el símbolo hispano por antonomasia: la Cruz de San Andrés o Aspa de Borgoña". 

Afirmó que la Guardia Civil "vertebra todo el territorio nacional" y la bandera "no reniega ni expulsa a nadie, sino que quiere ser un manto de unión, reconciliación y orgullo".

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Artículo publicado en LA VOZ DE CÁDIZ el 20 de mayo de 2015.


LA HISTORIA DE LA BANDERA DE LA COMANDANCIA DE LA GUARDIA CIVIL, EN UN LIBRO.

José Loaiza y el director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, asisten a la presentación de esta obra en la Diputación.


El 8 de diciembre de 1935 la Comandancia de la Guardia Civil de Cádizrecibió su primera bandera nacional. Fue la consecuencia de una iniciativa promovida por la Diputación de Cádiz, sostenida por suscripción popular y con unánime respaldo de los Ayuntamientos de la provincia. Tras aquella fecha otras cuatro enseñas fueron recibidas por la Comandancia gaditana, en 1959, 1971, 1982 y 2011. 
El libro del coronel de la Guardia Civil e historiador Jesús Núñez Calvo expone esos hitos en su nuevo libro 'Historia de la bandera de la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz', que ha sido presentado este martes en la Diputación.
En este acto, además del autor, han intervenido el presidente de la institución provincial, José Loaiza; el director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, y el subdelegado del Gobierno, Javier de Torre, ante un repleto Salón Regio, según ha informado la Diputación.
La obra también se remonta a los orígenes de la Guardia Civil (mayo de 1844) y de la propia Comandancia de Cádiz, indaga en las relaciones entre la Diputación de Cádiz y el cuerpo de seguridad pública desde el siglo XIX, además de referir los vínculos entre la Guardia Civil y la sociedad que recibe sus servicios.
Jesús Núñez estima que unas 200 personas -entre responsables de archivos y museos y diferentes fuentes- han participado a través de sus testimonios o en la aportación de documentos.
El libro conforma una investigación «meticulosa y concienzuda», expresada en un cuerpo de 437 páginas con 256 fotografías -la mayoría inéditas- editada por el Servicio de Publicaciones de Diputación. El libro tiene un precio de diez euros y puede adquirirse, además de en librerías, en el catálogo on-line del Servicio de Publicaciones de Diputación.
Núñez ha valorado joyas documentales como el expediente íntegro que obra en el archivo de Diputación sobre la concesión de la primera bandera republicana en el año 1935; o las fotografías del archivo de Dubois, cedidas por su nieto Eduardo Rodríguez Cabeza, en la que se aprecia la entrega de la bandera de España a la Comandancia de Cádiz -con el teniente coronel Sebastián Hazañas González al frente- ante el Monumento a Las Cortes.
La Diputación, en representación de la provincia de Cádiz, ha reconocido la labor de la Guardia Civil en diferentes ocasiones: en 1997 el puesto de Alcalá del Valle recibió la placa de Bronce de la provincia por el auxilio prestado a la población tras las lluvias torrenciales que asolaron el municipio; en 2009 las Comandancias de Cádiz y de Algeciras recibieron la Medalla de la Provincia. Y en el año 2012 el actual presidente de Diputación, José Loaiza, impuso a la Comandancia de Cádiz la Corbata de la provincia.
Este vínculo se manifiesta en diferentes iniciativas culturales -como es el caso de la edición de la obra de Jesús Núñez- así como en la reparación y mantenimiento de las casas cuartel distribuidas en la provincia de Cádiz costeadas por Diputación y la Guardia Civil.


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Reseña publicada en la revista ARMAS INTERNACIONAL núm. 33, correspondiente al mes de mayo de 2015.


LIBRO “HISTORIA DE LA BANDERA DE LA COMANDANCIA
DE LA GUARDIA CIVIL DE CÁDIZ (1935-2015)”.

Nuestro amigo y colaborador Jesús Núñez, que entre otras obras fue autor de la monografía dedicada al armamento utilizado por la Guardia Civil entre 1844 y 2002, publicada hace más de una década como un número especial de ARMAS, acaba de ver editado por la Diputación Provincial de Cádiz, su último libro.

El autor de la obra, coronel de dicho Cuerpo, relata a lo largo de 437 páginas ilustradas por 256 fotografías inéditas y enriquecidas por 772 notas y 14 anexos, tanto las principales vicisitudes históricas de la Comandancia de Cádiz y las diferentes banderas que han tenido la misma durante los periodos republicano, franquista y monárquico.

El libro, de carácter institucional, se inicia con una salutación del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, seguida de una presentación del Director General de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa Díaz del Río, y del prólogo del presidente de la Diputación Provincial de Cádiz, José Loaiza García.

Es fruto de una minuciosa investigación iniciada una década antes en numerosos archivos, bibliotecas y hemerotecas, públicos y privados, civiles y militares, así como fuentes orales, habiendo contado con la contribución desinteresada de más de un centenar de colaboradores.

La obra, además de ilustrar con una privilegiada colección fotográfica, los procesos de concesión y ceremonias de entrega de las diferentes enseñas nacionales y sus corbatas, ambientándolos en sus respectivos contextos históricos, se remonta hasta los mismos orígenes de la creación del Cuerpo, su razón de ser como la fuerza de seguridad pública más antigua que actualmente existe en España y el inicio de su presencia desde diciembre de 1844 en la provincia gaditana, amén de otros hechos de gran trascendencia vinculados a la historiografía local.

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Historia de la Bandera de la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz (1935-2015)


Recensión publicada en la Revista Oficial "GUARDIA CIVIL" núm. 854, correspondiente al mes de junio de 2015, p. 108.

Con motivo del acto de imposición de la Corbata de la Provincia por la Diputación de Cádiz se acordó, entre las actuaciones institucionales a realizar, la publicación de una obra conmemorativa que recogiera la historia de la Bandera Nacional de la Comandancia de Cádiz. El acto tuvo lugar el 20 de diciembre de 2012 ante al monumento a la Constitución de 1812 y estuvo presidido por el ministro del Interior, Jorge Díaz Fernández, acompañado del Director General de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa.
Dicha Enseña, previa autorización del ministro de la Gobernación Joaquín de Pablo Blanco Torres, fue entregada al teniente coronel Sebastián Hazañas González por el presidente de la Diputación, Pedro Icardi Blanca, el 8 de diciembre de 1935 en el mismo escenario.
Los padrinos fueron Carmen Oliver Cobeña, esposa del gobernador civil Luis de Armiñán Odriozola, y Elías Ahuja Andría, filántropo gaditano y gran benefactor del Colegio de Huérfanos de la Guardia Civil.
Adquirida por suscripción popular, fue donada “como tributo de simpatía a los indiscutibles merecimientos de dicho Cuerpo que con una abnegada labor y espíritu de sacrificio viene constituyendo en todos los instantes de la vida pública de los pueblos, el sostén y base firmísima del mantenimiento del orden y la paz social”.
El autor de la obra, el coronel Jesús Narciso Núñez Calvo, relata a lo largo de 437 páginas ilustradas por 256 fotografías inéditas y enriquecidas por 772 notas y 14 anexos, tanto las vicisitudes históricas de aquella primera bandera, actualmente depositada en el museo y que fue entregada durante la etapa republicana, como de las que le sucedieron durante los periodos franquista y monárquico.
El libro, que fue presentado en sociedad el pasado 19 de mayo, en un acto que tuvo lugar en el salón Regio de la Diputación de Cádiz, se inicia con una salutación del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, seguida de una presentación del Director General de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa y del prólogo del presidente de la Diputación Provincial de Cádiz, José Loaiza García.
Tal y como explicó el coronel Núñez, este libro es fruto de una minuciosa investigación iniciada una década antes en numerosos archivos, bibliotecas y hemerotecas, públicos y privados, civiles y militares, así como fuentes orales, habiendo contado con la contribución desinteresada de más de un centenar de colaboradores.
La obra, editada por el Servicio de Publicaciones de la Diputación de Cádiz, no se limita a relatar e ilustrar, con una privilegiada e inédita colección fotográfica, los procesos de concesión y ceremonias de entrega de las diferentes Enseñas Nacionales y sus Corbatas, sino que también los ambienta en sus respectivos contextos históricos.
El autor ha ido mucho más allá. Se ha remontado hasta los mismos orígenes de la creación del Cuerpo, habla de su razón de ser como la fuerza de seguridad pública más antigua que actualmente existe en España, narra el inicio de su presencia desde diciembre de 1844 en la provincia gaditana, así como otros hechos de gran trascendencia vinculados a la historiografía local.
Pero todo ello no es el único mérito que encontrará en sus páginas el lector. A lo largo de todo el libro, el autor destaca el espíritu didáctico con el que ha sido elaborado para, que siguiendo la misma metodología, otros potenciales investigadores e historiadores se animen a recuperar la historia de la veintena de Enseñas Nacionales que en 1935 fueron concedidas a otras tantas Comandancias.
En definitiva, se trata de una obra que traspasa sobradamente el ya de por sí trascendental interés del ámbito las páginas menos conocidas de la Guardia Civil, como es el uso de la Bandera Nacional en nuestro Cuerpo desde que Isabel II concediera la primera de ellas por Real Orden de 8 de marzo de 1854, hasta nuestros días. ■