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lunes, 18 de septiembre de 2017

ANTECEDENTES HISTORICOS DE LA IV ZONA DE LA GUARDIA CIVIL DE ANDALUCIA


Artículo escrito por Jesús Núñez el 18 de junio de 2008 con motivo de los actos preparatorios de la  ceremonia de entrega de la Enseña Nacional a la IV Zona de la Guardia Civil de Andalucía, donada por el Real Círculo de Labradores y Propietarios de Sevilla, que tuvo lugar en la Plaza de España en la capital hispalense el 7 de octubre de 2008.

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   Desde los tiempos fundacionales del benemérito Instituto de la Guardia Civil, el despliegue territorial se articuló en Tercios que a su vez estaban integrados por dos o más Comandancias. 

   Los Jefes de Tercio dependían directamente del Director General, por cuyo conducto recibían las órdenes oportunas y elevaban las correspondientes novedades. 

     Durante varias décadas no hubo más generales en la Guardia Civil que el propio Director y poco más tarde, el llamado General Secretario, que se trataba de un general de brigada en sus orígenes y posteriormente de un general de división, siendo éste el antecedente histórico de la figura del Subdirector General.

Hasta ya bien entrada la segunda década del siglo XX, no se promovieron más coroneles de la Guardia Civil al empleo de general de brigada, ya que la propia orgánica del Cuerpo ni los contemplaba ni asignaba funciones. 

     Sin embargo en 1918 se consideró que dado el vasto despliegue territorial del Instituto, era conveniente que el Director General contara con varios generales de brigada, que bajo sus órdenes directas, realizaran labores de inspección sobre las unidades que puntualmente se les ordenase. Inicialmente sólo hubo dos generales de brigada a los que se encomendó tal actividad, teniendo fijada su residencia oficial en Madrid.

Pero al poco y dados los continuos desplazamientos y el tiempo que se invertía en ello, se pensó en la posibilidad de descentralizarlos geográficamente y que dichos generales inspectores pudieran residir en otras capitales desde las que pudieran atender mejor las funciones encomendadas.

Y así, a propuesta del Director General, se dictó la Real Orden Circular de 4 de octubre de 1919, con “el fin de imprimir unidad de acción a las disposiciones del mismo en determinadas regiones o zonas de carácter similar en cuanto al servicio de dicho Instituto se refiere, el Rey (q.D.g.) ha tenido a bien resolver que los Generales inspectores a las órdenes del Director general residan en lo sucesivo en las capitales que puedan considerarse como centros de las expresadas zonas, trasladando desde luego su residencia a Sevilla el General de brigada D. Eduardo Lobo Alanís, para atender a las incidencias de las regiones primera, segunda, tercera, Canarias y África”.

Dichas regiones eran las correspondientes a la división territorial militar de la época, comprendiendo las siguientes provincias: Primera Región Militar de Madrid (Madrid, Toledo, Ciudad Real, Badajoz, Cuenca y Jaén), Segunda Región Militar de Sevilla (Sevilla, Cádiz, Córdoba, Huelva, Granada y Málaga) y Tercera Región Militar de Valencia (Valencia, Murcia, Alicante, Albacete y Almería).

Pronto se observó que dos generales inspectores eran insuficientes para tan magna labor y se decidió elevar su número a cuatro. Como consecuencia de ello se propuso dividir el despliegue territorial del Cuerpo en cuatro Zonas, perfectamente delimitadas y ya con tal denominación oficial por primera vez en el Instituto, pudiéndose afirmar que la Real Orden Circular de 20 de Mayo de 1926, publicada en el Boletín Oficial de la Guardia Civil  núm. 17 de 10 de Junio de 1926, es el antecedente histórico de la creación de las actuales Zonas de la Guardia Civil, que inicialmente se adaptaron al despliegue territorial militar y hoy día al despliegue de las Comunidades Autónomas.

Conforme se establecía en dicha Real Orden Circular, “S. M. el Rey (q. D. g.) se ha servido disponer” que las fuerzas de la Guardia Civil residentes en la Península, fueran divididas en cuatro Zonas, de cuya inspección se harían cargo otros tantos generales de brigada del Cuerpo.

La Segunda Zona fue asignada al General de Brigada Benito Pardo González, fijándose su residencia oficial en Sevilla, quien como premio a sus méritos, ascendería al empleo de General de División y sería Subdirector General del Cuerpo (1931-1932).

Dicha Zona estaba compuesta, conforme se disponía en la citada ROC, por los Tercios 4º de Sevilla (Comandancias de Sevilla, Huelva y de Caballería), 8º de Granada (Comandancias de Granada y Almería), 15º de Murcia (Comandancias de Murcia y Alicante), 16º de Málaga (Comandancias de Málaga y Cádiz), 18º de Córdoba (Comandancias de Córdoba, Ciudad Real y Caballería) y 23º de Jaén (Comandancias de Jaén, Albacete y Caballería) así como las Comandancias de Marruecos y Canarias.
  
La implicación de la Guardia Civil de Sevilla en el intento de sublevación militar del 10 de agosto de 1932, encabezado por el Teniente General José Sanjurjo Sacanell, antiguo Director General del Cuerpo, motivaría, entre otras medidas, que la cabecera de la Zona fuera trasladada a Córdoba, si bien al finalizar la Guerra Civil, volvería a Sevilla nuevamente, donde permanece en la actualidad, limitada a las ocho provincias que hoy día integran la Comunidad Autónoma de Andalucía.



Fuentes de donde se ha obtenido la información: Diario Oficial del Ministerio de la Guerra (1919), Anuario Militar de España (1920), Colección Legislativa del Ejército (1923), Boletín Oficial de la Guardia Civil (1926) y Gaceta de Madrid (1931).